Hace un tiempo, mis amigos, me llamaban Oso Panda, porque como mucho, dormito mucho y tengo cara de ¿yooo, mi hermano?.
Quiero retomar esto, para escribir de temas sin importancia para la vida. Espero que esten bién y les guste y comenten
Diciembre de 2018, plena época prepandemia. Ahí fue cuando decidí tirarme al agua y entrar al criptomundo. Al principio, lógicamente, todo era un colador de dudas: herramientas nuevas, conceptos complejos y mucha incertidumbre. Así que empecé con cuidado, metiendo apenas unos cuantos dólares. Al final de ese año, mi inversión total era de $3,500. Para el 2020, la cosa cambió. Con más confianza en el cuerpo y reinvirtiendo las ganancias, vi cómo el pastel crecía hasta rozar los $24,000. Una inyección de adrenalina pura. Pero el mercado cripto es una montaña rusa sin frenos. Hoy, 23 de febrero de 2023, la pantalla marca $10,500. En este ecosistema se gana y se pierde a la velocidad de un clic. Por eso, mi total admiración para quienes viven de esto a tiempo completo: de verdad hay que tener nervios de acero, sangre fría y un estómago a prueba de todo.
Desayuné silencios que ensordecen los espacios vacios que ocupas. Almorcé recuerdos de tiempos que aún no llegan y que sacian mis angustias. Cené la risa que me provoca mirar la almohada que compartimos y que guardaba el tesoro de tu aroma de soledad
Reminiscencia No podía dejar de amarla porque el olvido no existe y la memoria es modificación, de manera que sin querer amaba las distintas formas bajo las cuales ella aparecía en sucesivas transformaciones y tenía nostalgia de todos los lugares en los cuales jamás habíamos estado, y la deseaba en los parques donde nunca la deseé y moría de reminiscencias por las cosas que ya no conoceríamos y eran tan violentas e inolvidables como las pocas cosas que habíamos conocido. Cristina Peri Rossi. No se puede dejar de odiar porque el olvido no existe y la memoria es solo un juego de traición a conveniencia, nostalgia, no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió. Morir de amor es una insensatez como no vivir la vida con la certeza de que esta es efímera, como el viento del aletear de una mariposa.... ja ja ja
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