Criptomonedas
Diciembre de 2018, plena época prepandemia. Ahí fue cuando decidí tirarme al agua y entrar al criptomundo. Al principio, lógicamente, todo era un colador de dudas: herramientas nuevas, conceptos complejos y mucha incertidumbre. Así que empecé con cuidado, metiendo apenas unos cuantos dólares. Al final de ese año, mi inversión total era de $3,500. Para el 2020, la cosa cambió. Con más confianza en el cuerpo y reinvirtiendo las ganancias, vi cómo el pastel crecía hasta rozar los $24,000. Una inyección de adrenalina pura. Pero el mercado cripto es una montaña rusa sin frenos. Hoy, 23 de febrero de 2023, la pantalla marca $10,500. En este ecosistema se gana y se pierde a la velocidad de un clic. Por eso, mi total admiración para quienes viven de esto a tiempo completo: de verdad hay que tener nervios de acero, sangre fría y un estómago a prueba de todo.